Fueron miles los devotos del Señor de los Milagros de Mailín que se agolparon en los paradores de nuestra ciudad en procura de alguna comida rápida o tal solo una taza de café caliente.Todo era bueno para contrarrestar el cansancio, el desvelo y la baja temperatura que durante toda la jornada promedió los 10ºC, con viento sur y lloviznas.
La mayoría de los colectivos y minibuses tenían como destino final las ciudades del Gran Buenos Aires, Rosario, Rafaela y otros tantos lugares de las vecinas provincias de Santa Fe y Córdoba.
Todos regresaban felices y contentos de haber cumplido sus promesas y de haber renovado su devoción al Cristo de Mailín.
Todos regresaban felices y contentos de haber cumplido sus promesas y de haber renovado su devoción al Cristo de Mailín.